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Mitologia y Ocultismo

Yeti

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¿Qué es un Yeti?

Un Yeti es una gran criatura parecida a un simio que habita en las profundidades del desierto nevado de las montañas del Himalaya. La gente local y los montañeros han estado contando historias sobre esta criatura durante siglos, pero la mayoría de la gente sigue siendo escéptica sobre la existencia de la criatura.

Características de un Yeti

Descripción física

A pesar del hecho de que su nombre local, metoh-kangmi, significa “hombre oso”, el Yeti se describe como una criatura gigante parecida a un mono. Camina sobre dos piernas y tiene una cara de primate, con orejas pequeñas, nariz plana y colmillos largos. El pelaje lanudo, que va desde el marrón rojizo hasta el color blanco, cubre su cuerpo. Sus enormes huellas se asemejan a los pies desnudos, humanos.

Personalidad

Pocas personas han encontrado Yetis en el tiempo. Incluso menos personas han tenido encuentros que duraron más de unos pocos segundos. Dada su naturaleza esquiva, es difícil precisar la personalidad del Yeti, aparte de decir que no nos gusta que los veamos.

Aunque ciertamente no son amigables con los humanos, es posible que estas bestias “abominables” sean en realidad criaturas sociales. La gente local cuenta historias sobre los metoh-kangmi que viven en tribus, y muchos testigos han reportado haber visto dos o más criaturas juntas.

Al mismo tiempo, las leyendas locales afirman que “nadie que vea al hombre salvaje vivirá”. Son altamente territoriales y pueden volverse violentos en un segundo si creen que usted representa una amenaza para su forma de vida.

Representación cultural

Tradición local

Los nativos del Himalaya en Nepal, Bután, Tíbet y China comparten una leyenda sobre un “hombre salvaje” o “hombre oso” que vive en el desierto de la montaña. Algunos grupos, como la gente Lepcha y Bon, adoraban al ser misterioso e incluso se dice que usaron su sangre en rituales especiales. Otras personas, como los sherpas, cuentan historias sobre los monstruos que asaltan sus aldeas o atacan a niños que vagan por la naturaleza.

Popularidad occidental

En 1921, una expedición británica a los Himalayas, dirigida por Charles Howard-Bury, llevó al Yeti por primera vez a la atención del mundo occidental. Howard-Bury le dijo a un reportero que había visto huellas monstruosas en la nieve; el reportero, a su vez, apodó a la misteriosa criatura que había dejado estas huellas “el abominable muñeco de nieve”.

En 1950, las primeras fotos de Yeti fueron tomadas por Eric Shipton, durante un intento de escalar el monte. Everest. Aunque las fotografías solo capturaron las huellas de la criatura, y no la criatura misma, fueron suficientes para hacer que el Yeti fuera famoso de la noche a la mañana.

Durante la década de 1950, casi todos los exploradores occidentales que se aventuraron en el Himalaya volvieron a contar historias sobre el Yeti. Algunos de ellos también aportaron pruebas: fotografías de peludas, criaturas bípedas en la distancia, moldes de yeso de huellas gigantes e incluso muestras de cabello rojizo. Para 1957, las expediciones estaban siendo financiadas específicamente para buscar el Yeti. Estos produjeron más fotos, pelos, e incluso heces.

En la década de 1960, la evidencia de Yeti comenzó a volverse más espeluznante. Los exploradores sacaron de contrabando partes de todo el cuerpo del Himalaya, incluido un dedo, una mano y un cuero cabelludo que se suponía pertenecían al monstruo esquivo.

Explicación al misterio del Yeti

El folklore nativo puede explicarse como cuentos de precaución, con la intención de evitar que los niños se adentren en la naturaleza o se acerquen a los animales salvajes, y las fotografías pueden ser despedidas o engaños o casos de identidad errónea. Pero ¿qué pasa con todos los trozos de piel y hueso que los exploradores han recolectado a lo largo de los años?

Ante la evidencia concreta de que el Yeti podría existir, los científicos comenzaron a examinar muestras de cabello, heces, huesos y piel. La mayoría de las muestras se han atribuido a animales conocidos como osos pardos, yaks, monos langur, osos azules tibetanos o incluso humanos. Pero algunos de ellos resisten las pruebas genéticas. Los científicos no han encontrado ninguna coincidencia para las muestras (lo que indica que podrían haber provenido de una especie desconocida) o han comparado las muestras con un antepasado del oso polar, que antes se creía que estaba extinto. Sin embargo, el daño a las muestras también podría explicar estos resultados aparentemente positivos.

Hasta que se produzca un cadáver completo de Yeti (o, mejor aún, ¡un Yeti en vivo!) Para que los científicos lo estudien, este “monstruo abominable” probablemente seguirá siendo un secreto del Himalaya para siempre.

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